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Atrévete a brillar con tu arte, abrazando tanto la autenticidad como la pasión que reside en tu interior.

Cada nota que tocas es un espejo que refleja tu singular historia; compártela con el mundo y conecta

de manera profunda con el corazón de tu audiencia. La música no solo es un viaje, sino una travesía

en la que tú eres el protagonista indiscutible. ¡Permítete ser la estrella que ilumina el camino y

deslumbrar a todos con tu talento y dedicación!

Carlos Arturo Celeita Rodríguez

Carlos Celeita nació el 07 de febrero del año 1997 en Bogotá, Colombia, en el seno de una familia conformada por Óscar Enrique Celeita y Sandra Patricia Rodríguez. Sin embargo, su entorno familiar, desde un principio, no pudo estar con su madre el tiempo requerido después de dar a luz, ya que por complicaciones de la madre, pidieron a la abuela por parte de padre que lo criara durante los primeros 4 meses en el municipio de Ubaque, Cundinamarca, de donde es oriundo su padre. Sin querer y sin pretenderlo, Carlos Celeita se cobija más en su bello municipio Ubaque que en la misma ciudad.

Su madre, de Cota, Cundinamarca, muy joven, dio a luz consolidando ya años de pareja con Óscar Celeita. Desde hace tiempo se establecieron al sur de la capital colombiana, exactamente en Ciudad Bolívar - La Estrella. De allí proviene esa recóndita historia del porqué la voz fue lo más bello que pudo heredar Carlos Celeita, años después, ya que su madre trabajó con curas salesianos y el don de su canto eran esos solos (sopranos) en los recintos religiosos para el pueblo de la época.

Desde pequeño, Carlos Celeita mostró gran interés por la música, y todo se desencadenó en una presentación (semana cultural) cuando tan solo tenía 10 años. De todo el salón, la profesora, junto a la mayor votación de los compañeros, eligieron a quién representara en aquella competencia musical como solista.

Y Carlos Celeita ganó dicha decisión por parte de todos sus compañeros con la canción que interpretó "Lady, lady, se pinta los ojos de azul" del grupo Bravo, donde ganó por mayoría y se presentó, por último, con la canción colombiana "Oropel" de los intérpretes Silva y Villalba.

Con lo que ganó en primer puesto como cantante en su colegio (Julia López Martínez), aquí comienza todo. En los años siguientes, cantó en todas las semanas culturales y ganaba; su estilo y espontaneidad al sentir, y lo más importante, transmitir lo que sentía al interpretar cada nota musical de una forma verbal que solo quien lo veía podía explicar.

Su estilo en los 90 empezó por las baladas románticas. Intérpretes como Rudy Márquez, Camilo Sesto, Emmanuel, Sandro, José Luis Perales, entre otros, fueron su pilar para enseñar la voz y, con el tiempo, mejorarla.

Empezó a redactar cartas a modo de solicitud en diversos colegios y comenzó a visualizar su público. No en canciones románticas, y aunque esto le ayudó para educar su voz, fue hasta en los años 2000 en adelante que incursionó en lo que muchos jóvenes querían escuchar: el reguetón.

Así comenzó a consolidar sus redes sociales, generando a la vista un segmento de personas que sabían quién era y a qué se dedicaba. La versatilidad, con los meses y años, fue cobrando fuerza.

A través de una conocida de la madre de Carlos Celeita, llegó a ser el vocalista de una orquesta apadrinada por la Fundación Batuta, una red de cultura para los jóvenes de la época en la capital, que buscaba que muchos no tomaran decisiones radicales en sus vidas.

Allí ganaron concursos como mejor orquesta tropical a nivel Bogotá, premios de primer lugar y semanas de recreación y deporte a nivel localidad Bogotá.

En aquel tiempo, la familia de Carlos Celeita llegó a la localidad de Usme y allí se radicaron. Con el paso del tiempo, Carlos Celeita conoció más de la música, y en una época más madura tomó la decisión de orientar su interpretación hacia la música popular.

Conoció a un gran hombre que, al escucharlo una sola vez y por medio de un primo, empezó algo mucho más formal para él, lo que era conocer todo lo que debía llevar un artista y los parámetros necesarios para abarcar una carrera musical.

Carlos Torres, esta persona, empezó a formar a Carlos Celeita y fue el primero en creer en él, haciendo una gira de medios, un folleto artístico, un logo y un propósito más claro y ambicioso para Carlos Celeita.

Desde entonces, hasta la actualidad, se ha forjado una amistad y un cariño de agradecimiento de Celeita hacia aquella persona que creyó en él.

En la actualidad, se sigue trabajando en la música. Es algo eterno que aquí quedará; con calma y paciencia se han trabajado las cosas y eso es lo importante.

Para nadie es un secreto que impactar en la industria musical es difícil y que la mejor fuente es aquella inversión de capital, para mostrar trabajos discográficos y aquella reputación artística.

Pero como su lema, Celeita, "amor", con amor se han trabajado, formalizado y empoderado el trabajo que todavía los mantiene juntos.

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